Hábitos saludables del sueño. Sabemos que el cambio de horario te afecta

Tener buenos hábitos saludables del sueño significa tener un ambiente propicio (dormitorio) y rutinas diarias que promuevan un sueño constante, ininterrumpido y sobretodo reparador. 

Mantener un horario de sueño estable, descansar en un espacio acogedor y libre de distracciones, seguir una rutina relajante antes de acostarse y desarrollar hábitos saludables durante el día pueden contribuir a un descanso tanto del cuerpo como de la mente.

Para dormir bien, cada persona puede adaptar estas prácticas de acuerdo con sus necesidades. 

¿Por qué son importantes los hábitos al dormir?

Obtener un sueño saludable es importante para la salud física y mental, ya que mejora la productividad, el estado de ánimo, la fuerza de voluntad y en general la calidad de vida.

Todos, tanto niños como adultos se benefician cuando duermen bien y logran sus objetivos diarios.

Una de las grandes ventajas de adoptar rutinas del sueño es que los resultados y beneficios no solo impactan en el día a día sino que también los frutos a futuro constituyen una parte central de la salud.

De igual manera, malos hábitos del sueño, como la falta de sueño, dormir a deshoras, episodios de insomnio  pueden conllevar consecuencias negativas a corto y largo plazo.

Mejorar los hábitos de sueño tiene poco costo y no conllevan ningún tipo de riesgo.

¿Cómo se pueden establecer hábitos saludables?

En primer lugar, se identifica como malos hábitos del sueño, tener dificultades para conciliarlo o para dormir bien, experimentar transtornos debido a cambios de horario, sufrir somnoliencia durante el día son las señales más reveladoras.

Estos malos hábitos se reflejan en la afectación de los procesos metabólicos.

Por lo general cuando no se descansa, al día siguiente las personas personas más hambre o menos saciedad.

Para dar inicio a una adecuada rutina de sueño es necesario hacer algunos cambios. 

Es recomendable adoptar una posición cómoda. Adquirir una almohada ergonómica es una buena opción.

Definir un horario fijo para ir a costarse y para levantarse hace que el cerebro y el cuerpo se acostumbren. 

Este horario debe mantenerse independientemente de si es un día laboral o no o fin de semana. 

Siempre se debe priorizar el sueño.

Parece ser tentador saltarse la hora el sueño para trabajar, estudiar, socializar, hacer ejercicio, disfrutar de una película o seguir haciendo uso del celular.

Sin embargo, se debe hacer todo lo posible para  considerar el sueño como un aspecto vital que favorece la productividad del día siguiente.

En zonas donde se realiza cambio de horario (horario de invierno y horario de verano) es aconsejable hacer cambios graduales para adaptarse poco a poco para cuando el cambo se efectue.

No es recomendable hacer el ajuste de una sola vez porque no se tendrá el efecto deseado.

Las siestas son recomendables para recuperar energía durante el día pero no se debe exceder en el tiempo de la siesta ya que en la noche no sería posible conciliar el sueño.

Es aconsejable hacer las siestas cortas y durante las primeras horas de la tarde.

Destine 30 minutos para prepararse y relajarse.

Active en su celular la opción de calma  o bloqueo, ponga música suave, realice ejercicios de relajación e incluso escriba un diario.

Atenué las luces para crear un ambiente acogedor.

No solo los hábitos para prepararse para acostarse y conciliar el sueño cumplen un papel importante.

También es recomendable adoptar rutinas positivas durante el día.

Es recomendable tomar un baño de sol.

Esto repercutirá en el ciclo circadiano que fomentará en la calidad del sueño. 

De igual manera, realizar ejercico de manera regular no solo aporta otros beneficios para la salud sino que facilitará el sueño nocturno.

Reducir el consumo de nicotina así como de alcohol.

Ambas sustancias estimulan el cuerpo e interrumpen la calidad del sueño.

Si bien, una persona que consume alcohol puede caer dormida no se considera un sueño reparador.

Consumir alimentos saludables, como frutas y verduras ayudarán a no acostarse muy lleno.

Cuando la cena es tarde, abundante, picante el cuerpo aún está haciendo el proceso de la digestión a la hora de dormir. 

Una cena liviana ayudará a conciliar el sueño.

En resumen, los cambios aquí propuestos deben hacerse de manera gradual.

Esto no solo es para una persona, aplica para un grupo familiar.

Con el tiempo los beneficios se verán reflejados en la salud.

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