Tipos de Sangre

Para realizar una transfusión o donación de sangre, es importante conocer qué tipo de sangre se requiere, y que tipo de sangre tengo yo.

Existen 4 grandes grupos de sangre en el mundo, A, B, O y ABO, los cuales están relacionados con los antígenos presentes en los glóbulos rojos.

Podría parecer que la sangre no es más que sangre; a simple vista, toda la sangre es prácticamente igual. 

Pero, a pesar de que todas las muestras de sangre contienen los mismos componentes básicos (glóbulos rojos, glóbulos blancos, plaquetas y plasma).

No todo el mundo tiene los mismos tipos de marcadores en la superficie de los glóbulos rojos. 

Estos marcadores (también conocidos como antígenos) son proteínas y azúcares que utiliza nuestro organismo para identificar que nuestros glóbulos rojos pertenecen a nuestro propio sistema corporal.

Los marcadores de las células sanguíneas son microscópicos. 

Pero, a pesar de su reducido tamaño, pueden influir de forma considerable en que la sangre sea aceptada o rechazada tras recibir una transfusión.

Por este motivo, los expertos en medicina agrupan la sangre en varios tipos distintos en función de los marcadores que contiene.

Algunas personas tienen un marcador adicional, denominado factor Rh, en la sangre.

Puesto que los principales grupos de sangre (A, B, AB y O) pueden o no presentar el factor Rh, los científicos también clasifican la sangre como “positiva” (lo que significa que tiene el factor Rh) o “negativa” (sin el factor Rh).

De estos grupos sanguíneos, se desprenden las subclasificaciones, compuestas por 8 tipos de sangre.

A positivo

A negativo

B positivo

B negativo

O positivo

O negativo

AB positivo

AB negativo

Para saber que tipo de sangre tienes y su compatibilidad con otros tipos de sangre, primero es necesario obtener una muestra de sangre, y así saber cual es tu grupo sanguíneo. 

La importancia de la donación de sangre

Donar sangre es donar vida, pues las transfusiones no solo forman parte del tratamiento de determinadas enfermedades, sino también a salvar vidas.

Sobre todo, ante situaciones médicas de extrema gravedad, como por ejemplo: en caso de hemorragias por accidentes de tráfico.

Cada persona tiene aproximadamente cinco litros de sangre que el corazón impulsa a través de las arterias para llegar a todos los tejidos del organismo y recuperar a través de las venas tras oxigenarse en los pulmones. 

Más del 50% de la sangre es plasma, un líquido que sirve de medio de suspensión a las plaquetas, los glóbulos rojos y los leucocitos o glóbulos blancos.

Teniendo todo ello en cuenta, la sangre tiene diferentes funciones vitales:

  1. Las plaquetas favorecen la coagulación

  2. Los glóbulos rojos llevan el oxígeno obtenido a su paso por los pulmones a las células del organismo.

  3. El plasma transporta los nutrientes y el agua necesarios para alimentar los tejidos.

  4. La sangre también contribuye a mantener el equilibrio de líquidos en el organismo y transportar las hormonas secretadas por las diferentes glándulas del organismo y que cumplen funciones reguladoras importantes en su funcionamiento.

  5. La presencia de leucocitos permite actuar contra las bacterias que atacan el organismo, cumpliendo así con una función moduladora del sistema inmunológico.

  6. Recoge los residuos del metabolismo celular para que sean eliminados a través de la orina.

  7. Además de oxígeno, también transporta el anhídrido carbónico que se obtiene del aire que se absorbe con la respiración.

El problema es que la sangre, una vez extraída tiene un tiempo de vida limitado y hay grupos sanguíneos más raros que otros.

De ahí que en ocasiones, especialmente ante catástrofes naturales o accidentales se hagan llamamientos para la donación de sangre.

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